Martes, 13 de septiembre de 2005
Con los últimos avances en almacenamiento informático, los reproductores portátiles de música son cada vez más pequeños y con mayor capacidad. En el artículo hago un repaso de mi experiencia con la música portátil y su avance tecnológico.
Con el reciente lanzamiento del nuevo reproductor de MP3 de Apple, el IPod Nano, la tecnología usada en los reproductores portátiles de música ha dado un salto, dejando los discos duros obsoletos ya que usa memoria flash, con un menor tiempo de acceso, y un menor tamaño.
Todavía recuerdo mi primer walkman, que fue el mítico de Sony que inaguró el concepto de música portátil, aunque tampoco lo era mucho. En un aparato de un peso considerable, podíamos escuchar las cintas de cassette que llevases encima, que claro, no podían ser muchas. Vamos, que tenías unas 3 horas de música, que también era lo que duraban las pilas. Eso sí, tenía ese walkman una doble conexión para auriculares y no lo he vuelto a ver en ningún dispositivo portátil de música.
Luego llegaron los discman, en los que podías escuchar tus CDs, pero aparte de ser más grandes que los walkman, había que tener mucho cuidado con la estabilidad para que la música que escuchabas no pegara saltos. Este problema se resolvió con sistemas antigolpe, pero que no evitaban del todo el problema. Tampoco duraban mucho las pilas, con lo que teníamos música para no demasiado tiempo.
El siguiente paso, fue los discman capaces de leer CDs con archivos MP3, y ahí sí que podíamos tener muchas horas de música (hasta 10) en un solo disco y no teníamos que llevar encima más discos para disfrutar de la música sin repetir. Pero claro, seguíamos teniendo el inconveniente de la estabilidad (que iba mejorando mucho).
Así, hace 3 años (¿o fueron 4?), aparecieron los primeros reproductores con disco duro, que con un tamaño igual a un discman, permitían almacenar mucha música sin tener que llevar encima discos extras. Estos reproductores eran pesados, pero con su gran capacidad y sus prestaciones como el permitir codificar música desde fuentes externas, tuvieron grandes ventas.
Lo siguiente fueron los reproductores MP3 portátiles, con memorias menores que los basados en disco duro, pero mucho menores.
En estos dos últimos casos, teníamos resuelto el problema de la estabilidad y la duración de las baterías era cada vez mayor.
El tamaño de los basados en disco duro es cada vez menor, y la capacidad de los de memoria flash cada vez mayor, por lo que su encuentro era inevitable, y ese es el futuro.
Un reproductor de gran capacidad, menor que una tarjeta de crédito que nos permite llevar encima toda nuestra música y poder escucharla en cualquier momento y lugar.
Ahora sólo falta que la energía solar alimente estos reproductores.
Por: Eneko Hormaeche | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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